Reportaje · Con criterio
Recovery no es un aparato. Es volver.
Botas que se inflan, pistolas que golpean, bañeras de acero. La palabra llegó a España pegada a un enchufe. Lo que te devuelve después de una lesión no se enchufa: se mira, se carga, se mide y se decide.
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- Recovery y readaptación
- Bienestar con criterio
- Actualizado: 2026
En muchas ciudades españolas hay ya un local con la palabra recovery en el escaparate, y dentro la escena se repite: un sillón reclinable, unas botas negras hasta la ingle que se inflan por tramos con un siseo, una pistola de masaje cargándose en la pared, a veces una bañera de acero al fondo. Wellna usa esa misma palabra en ciento cinco guías y no se refiere a nada de eso. Este reportaje explica la diferencia, que no es de matiz. Los aparatos sirven para notarse mejor mañana. Lo que te devuelve a correr, a nadar o a subir una escalera sin pensar en la rodilla después de una lesión es otra cosa: tiene fases, se mide, y casi nunca se enchufa.
Una palabra con dos sentidos
En inglés, recovery significa recuperación, y en el deporte se usa para dos cosas que se parecen poco. Una es recuperarse del esfuerzo: las agujetas del día siguiente, las piernas pesadas después de una tirada larga, el cansancio que deja un partido. La otra es recuperarse de una lesión: el tendón que duele desde hace meses, la rodilla operada, el tobillo que no termina de fiarse. La primera dura horas o días y se va sola. La segunda dura semanas o meses, y tiene un final que alguien tiene que decidir.
El mercado vende aparatos para la primera y les pone el nombre de la segunda. La bota de presoterapia, la pistola de percusión y la bañera de hielo se presentan como recuperación, y lo que de verdad prometen es que mañana te notarás mejor. Es una promesa legítima. Lo que no es legítimo es confundirla con la otra, porque quien llega con una lesión no necesita notarse mejor mañana. Necesita volver bien dentro de tres meses, y no volver a romperse en la cuarta semana.
En las guías de Wellna, recovery significa la segunda. Por eso ninguna de las clínicas que aparecen en ellas se ha ganado su sitio por tener botas.
Lo que hacen los aparatos (y lo que no)
Conviene ser justos con ellos, porque no son humo. Hacen algo, y está medido. Lo que hacen es más pequeño que el cartel.
Una de las revisiones más completas sobre técnicas de recuperación después del ejercicio la publicó en 2018 la revista Frontiers in Physiology: noventa y nueve estudios y diez técnicas comparadas sobre agujetas, fatiga, inflamación y daño muscular. La que más redujo las agujetas y la sensación de fatiga fue la más antigua de todas, el masaje hecho con las manos. Las prendas de compresión ayudaron con la fatiga percibida. Estirar no redujo las agujetas, y la electroestimulación tampoco. Los propios autores avisan de tres límites que conviene no olvidar: estudiaron una sola sesión, no midieron el rendimiento y no pudieron descartar el efecto placebo.
Las botas que se inflan por tramos tienen nombre técnico, compresión neumática intermitente, y una revisión propia. En 2024, un grupo de investigadores reunió en Biology of Sport diecisiete ensayos con 319 participantes. La conclusión cabe en una línea: pueden reducir algo la sensación de dolor muscular, con efectos que los autores describen como pequeños o triviales. No mejoran de forma significativa el rendimiento ni la función del músculo, y solo seis de esos ensayos se compararon contra un placebo, lo que, escriben, limita la confianza incluso en lo que se nota.
Las pistolas de percusión salen parecido. Una revisión de 2023 en el Journal of Functional Morphology and Kinesiology reunió once estudios: mejoran a corto plazo la amplitud de movimiento y la flexibilidad. En fuerza, equilibrio, aceleración, agilidad y gestos explosivos no mejoran, y en algunos casos el rendimiento bajó.
Del frío ya escribimos entero en El frío no cura. Despierta.: baja las agujetas después de un esfuerzo puntual y, usado después de cada sesión de fuerza, recorta lo que se gana.
Juntos dibujan algo coherente. Los aparatos actúan sobre cómo te sientes en las horas siguientes. Ninguno ha demostrado acortar la vuelta de una lesión, porque ninguno está pensado para eso.
Volver es un camino, no un día
Lo que te devuelve de una lesión tiene una descripción de consenso. En 2016, el primer congreso mundial de fisioterapia deportiva, celebrado en Berna, publicó en el British Journal of Sports Medicine una declaración sobre la vuelta al deporte firmada por especialistas de varios países. Su idea central es sencilla y cambia la conversación: volver no es una fecha en el calendario, sino un continuo con tres tramos.
El primero es volver a participar: ya entrenas, con limitaciones o aparte del grupo, pero todavía no estás listo. El segundo es volver al deporte: estás otra vez en lo tuyo, aunque no a tu nivel. El tercero es volver al rendimiento: estás donde estabas antes de lesionarte, o por encima. De uno a otro, dice la declaración, se avanza de forma gradual y con criterios, y la decisión se comparte entre quien vuelve y quienes lo acompañan.
En España, esa parte del camino tiene nombre propio: readaptación. Es el tramo que empieza cuando la camilla ya no basta y termina cuando alguien puede decirte, con un número delante, que ya puedes. En muchas clínicas de nuestras guías la llevan fisioterapeutas junto a graduados en Ciencias del Deporte, y en alguna, como la de Alcorcón que aparece en Madrid Sur, el mismo equipo tiene las dos carreras.
Ahí está la diferencia de fondo con los aparatos. Una bota se usa igual el primer día que el último. Un proceso de vuelta cambia cada semana, porque cada semana se mide algo y se decide qué carga viene después.
Lo que buscamos en las ciento cinco guías
Cuando revisamos una clínica para el eje de recovery no preguntamos qué máquinas tiene. Preguntamos cuatro cosas, y las guías están llenas de respuestas.
La primera es si mira antes de tocar. En Pamplona entró una consulta que pasa el ecógrafo en la primera sesión; en Marbella, una donde la ecografía decide cuándo se vuelve a cargar. Tratar sin haber mirado es adivinar con buena intención.
La segunda es si tiene dónde cargar, porque la camilla trata y la vuelta se entrena. En Huesca hay un centro que pasa de la camilla al gimnasio sin cambiar de puerta. En Santiago, otro que separa camilla, readaptación y sala de entrenamiento en tres espacios. En Lugo, uno donde la camilla y el gimnasio son dos áreas con equipos distintos. En Pamplona, ciento veinte metros dedicados solo a volver a cargar. En Murcia, una piscina para la fase en la que la pierna todavía no puede con el peso del cuerpo.
La tercera es si mide. En Triana, un centro mide la fuerza con dinamómetro antes de dar el alta. En Málaga, la única clínica que pasó el filtro mide la carga con electromiografía antes de decidir si subes de nivel. En Cádiz trabajan con dinamómetros y restricción de flujo sanguíneo. Medir es lo que convierte «ya te veo mejor» en «ya puedes».
La cuarta es lo que no hace. Las clínicas que construyen su trabajo sobre la osteopatía o sobre terapias sin evidencia se quedan fuera, y por eso hay ciudades donde entra una sola. El criterio completo está en el Método Wellna.
Si una de esas clínicas tiene además unas botas junto a la sala de fuerza, no le resta nada. Lo que no hay es ninguna que haya entrado por tenerlas.
Para qué sirve, entonces, la bota
Nada de esto convierte los aparatos en un engaño. Después de una carrera larga, de un torneo de tres partidos o de un fin de semana de montaña, sentarse media hora con las piernas apretadas y notar que al día siguiente duele un poco menos es un placer razonable, y los estudios dicen que algo hay. Pagarlo por eso, sabiendo que es eso, es una decisión tan sensata como pagar un masaje.
El problema empieza cuando el aparato ocupa el sitio del plan. Cuando alguien con un tendón que duele desde hace meses sale cada tarde más ligero de una sesión de botas y confunde ese alivio con estar listo. El alivio es real. Estar listo es otra medida, y nadie se la ha tomado.
La pregunta que separa una cosa de otra cabe en una línea, y conviene hacerla en la recepción: qué me vais a medir antes de dejarme volver. Si la respuesta es un número, sea la fuerza, el salto, la carga o una imagen, estás en un proceso de recovery. Si la respuesta es otra sesión, estás en un sillón.
Decide primero de qué vienes, y lo demás se ordena solo. Si vienes de un esfuerzo puntual y quieres notarte mejor mañana, el masaje es lo que más evidencia tiene, y la compresión ayuda algo con la fatiga; disfrútalo sin pedirle más. Si vienes de una lesión, busca otra cosa: alguien que te valore antes de tratar, con ecografía cuando haga falta; un plan por fases que puedas ver por escrito; un sitio donde cargar, no solo una camilla; y un alta que dependa de una medida, no de una fecha. Y si dudas, haz en la recepción la única pregunta que importa: qué me vais a medir antes de dejarme volver. Las clínicas que miran, cargan y miden, ciudad a ciudad, están en Recovery & Recuperación.
Wellna es una publicación de bienestar, no un servicio médico: explicamos qué se sabe de las técnicas de recuperación y qué no, no prescribimos tratamientos. Ante una lesión, la valoración y el plan corresponden a un profesional sanitario. Los datos citados proceden del metaanálisis de Dupuy y colaboradores publicado en Frontiers in Physiology en 2018, de la revisión sobre compresión neumática intermitente publicada en Biology of Sport en 2024, de la revisión sobre pistolas de masaje publicada en el Journal of Functional Morphology and Kinesiology en 2023 y de la declaración de consenso de Berna sobre la vuelta al deporte, publicada en el British Journal of Sports Medicine en 2016. Las imágenes son recursos ilustrativos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el recovery?
En el deporte, recovery es la recuperación, y se usa para dos cosas: recuperarse del esfuerzo, como las agujetas o la fatiga, y recuperarse de una lesión. En las guías de Wellna significa lo segundo: un proceso de vuelta con valoración, fases, carga progresiva y un alta que depende de una medida, llevado por fisioterapeutas y, en la fase de readaptación, a menudo también por graduados en Ciencias del Deporte.
¿Sirven las botas de presoterapia para recuperarse?
Algo, y para una cosa concreta. Según la revisión publicada en Biology of Sport en 2024, con diecisiete ensayos, pueden reducir la sensación de dolor muscular después del ejercicio, con efectos pequeños o triviales, y no mejoran el rendimiento. Sirven para notarse algo mejor tras un esfuerzo puntual; no hay evidencia de que acorten la vuelta de una lesión.
¿Funcionan las pistolas de masaje?
Una revisión de 2023 con once estudios concluyó que mejoran a corto plazo la amplitud de movimiento y la flexibilidad. En fuerza, equilibrio, aceleración, agilidad y gestos explosivos no mejoran, y en algunos estudios el rendimiento bajó. Para las agujetas, lo que más evidencia tiene sigue siendo el masaje hecho con las manos.
¿Qué diferencia hay entre fisioterapia y readaptación?
La fisioterapia valora y trata la lesión; la readaptación es el tramo siguiente, en el que se entrena la vuelta con cargas progresivas hasta recuperar el nivel previo. La declaración de consenso de Berna de 2016 describe esa vuelta como un continuo de tres tramos: volver a participar, volver al deporte y volver al rendimiento.

