Reportaje · Termalismo
El renacimiento termal de Galicia, el agua que llevaba siglos esperando a que volviéramos
Las termas urbanas de Ourense, los balnearios del Ribeiro y las pozas del bosque. El termalismo gallego, centro a centro.
- Galicia
- 6 espacios termales
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- Actualizado: 2026
En Galicia el agua sale caliente de la tierra sin que nadie la empuje, y lleva haciéndolo desde antes de que hubiera ciudad alrededor. Lo que ha cambiado no es el agua: es que por fin hemos vuelto a meternos en ella.
Por qué Galicia, por qué ahora
Ourense es la capital termal de Galicia, y presume —con razones— de jugar en la liga de Budapest. No es retórica de folleto: por sus manantiales brotan más de tres millones de litros de agua termal cada día, y la ciudad nació literalmente alrededor de ellos. As Burgas, las fuentes que aún humean en el casco viejo, llevan saliendo del suelo desde antes de que llegaran los romanos a construirles un santuario.
Durante décadas todo esto fue casi un secreto de andar por casa: el vecino que bajaba a remojarse al río, las pozas que se llenaban sin que nadie las anunciara. El renacimiento no ha inventado nada nuevo. Solo ha vuelto a mirar lo que siempre estuvo ahí —y lo ha contado, por fin, como lo que es: uno de los territorios termales más densos del sur de Europa.
Ourense, el epicentro
El paseo termal del Miño son cuatro kilómetros a pie de río donde se encadenan pozas de agua caliente al aire libre. La idea está tomada de los onsen japoneses y funciona sin discusión: te metes en una poza de piedra con el río corriendo al lado, el agua rondando los cuarenta grados, vengas en julio o en pleno enero. Hay tramos gratuitos —Muíño da Veiga, donde el manantial sube a 65,4 grados, es de los más calientes— y recintos de pago con más calma.
Termas de Outariz
Termas urbanas · de pago
Las más cuidadas del paseo: una arquitectura de inspiración japonesa, con tejados de madera y pozas escalonadas mirando al Miño. Es el lugar donde el guiño onsen deja de ser una metáfora y se vuelve literal. El agua sale del manantial a 60,2 grados antes de templarse en las pozas.
Termas de A Chavasqueira
Termas urbanas · de pago
Las primeras del paseo y las más conocidas de Ourense, con su pabellón de aire japonés junto al agua. Si solo vas a pisar una terma de pago en la ciudad, suele ser esta: la que mejor reúne calor, río y ese silencio raro que se instala cuando el vapor lo cubre todo. Manantial a 63,6 grados.
As Burgas
Monumento termal · recinto gratuito
El corazón de todo. Las fuentes monumentales del siglo XIX humean en plena ciudad vieja, junto a los restos de un santuario romano, y el agua sale a 64,3 grados: tanto, que hay carteles avisando de que no se toque. A su lado, un recinto termal gratuito permite meter por fin los pies en el origen de Ourense.
Más allá de la ciudad
Sal de Ourense y el termalismo gallego cambia de escala. Aquí ya no son pozas públicas a pie de río, sino balnearios con paredes, historia y, en algún caso, más de un siglo a las espaldas. Tres merecen el viaje.
Caldaria · Balneario de Laias
Balneario · a orillas del Miño
En pleno Ribeiro, con el río a un lado y los viñedos al otro, Laias es el balneario que mejor entiende el paisaje en el que está. Sus aguas termales se reparten entre piscinas interiores y una terraza desde la que el Miño se ve como pocas veces. El termalismo gallego en su versión más cómoda, sin renunciar al agua de verdad.
Balneario de Mondariz
Balneario histórico · Pontevedra
El balneario con más historia de Galicia, hasta el punto de que la villa creció a su alrededor y no al revés. Aquí el agua de la Fonte de Gándara lleva más de un siglo recibiendo a quien busca un descanso de los de antes, con una escala —jardines, gran hotel, silencio— que ya casi no se construye. Mondariz no es una terma: es un lugar al que se va a desaparecer unos días.
Termas de Prexigueiro
Termas al aire libre · Ribadavia
El más singular de toda Galicia, y el que menos se parece al resto del reportaje. Cerca de Ribadavia, en mitad del bosque, las Termas de Prexigueiro montaron un circuito inspirado en la ruta japonesa del Kumano Kodo: pozas de agua caliente al aire libre que vas encadenando entre los árboles, descalzo, mientras se va haciendo de noche. Es lo más cerca que estarás de un onsen sin coger un avión.
Ve al paseo termal del Miño un día entre semana de invierno, al anochecer. Las termas urbanas de Ourense se quedan casi vacías, el vapor se ve recortado contra el frío, y el contraste entre el agua a cuarenta grados y el aire helado es exactamente lo que los japoneses persiguen en un onsen. En verano y en fin de semana son otra cosa: llenas, ruidosas, de toalla peleada. El termalismo gallego se entiende mejor cuando hace frío y no hay nadie.
Dónde están
De las fuentes humeantes del centro de Ourense a los balnearios del Ribeiro y el bosque de Ribadavia. Este es el territorio del renacimiento termal gallego sobre el mapa.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las termas gratuitas de Ourense?
El paseo termal del Miño combina pozas al aire libre de acceso libre —Muíño da Veiga es la más popular y de las más calientes— con recintos de pago como las Termas de Outariz y las Termas de A Chavasqueira, que ofrecen más instalaciones y calma. El recinto monumental de As Burgas, en pleno centro, también es gratuito.
¿A qué temperatura brota el agua termal en Ourense?
Muy alta: As Burgas sale a 64,3 grados, Muíño da Veiga a 65,4 y A Chavasqueira a 63,6. El agua se templa después en las pozas hasta una temperatura de baño cómoda, en torno a los cuarenta grados.
¿Cuándo es mejor visitar las termas de Galicia?
El invierno entre semana, sobre todo al anochecer: hay menos gente y el contraste entre el agua caliente y el aire frío es justo lo que hace memorable un baño termal. Los fines de semana y el verano concentran casi toda la afluencia.
¿Qué balnearios históricos hay cerca de Ourense?
A poca distancia están el Balneario de Laias, a orillas del Miño en pleno Ribeiro; el Balneario de Mondariz, en Pontevedra, el de más historia de Galicia; y las Termas de Prexigueiro, cerca de Ribadavia, con un circuito de pozas al aire libre inspirado en Japón.
¿Hace falta reservar?
Para las pozas públicas del paseo termal no, basta con presentarse. En los balnearios privados —Laias, Mondariz, Prexigueiro— es muy recomendable reservar, especialmente en fin de semana y temporada alta.

