Balnearios · Andalucía
Balnearios de Andalucía: agua declarada de la Alpujarra a Sierra Alhamilla, tres termas entre sierras y olivares
Andalucía inventó el placer del agua mucho antes que nadie. Tres balnearios de agua mineromedicinal de verdad, uno por provincia: del más antiguo y famoso de la región al agua que sale ardiendo en pleno desierto de Almería.
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- Actualizado: 2026
Aquí el baño no es una moda nueva. Romanos y árabes ya sabían que de estas sierras brota agua que merece detenerse a sentir. Lo que queda hoy son tres balnearios de agua declarada, repartidos provincia a provincia, cada uno con su propio carácter.
La tierra del agua
Andalucía es termalismo antiguo. Los romanos levantaron termas sobre sus manantiales, y de Al-Ándalus heredamos la idea de que el agua caliente es un placer culto, casi una forma de vida. De aquella tradición milenaria queda hoy un puñado de balnearios serios, los que de verdad brotan de un manantial declarado mineromedicinal y no de una caldera.
Hemos elegido tres, uno por provincia, para que veas la variedad de un solo vistazo: el más antiguo y famoso de la región, en la Alpujarra granadina; un agua hipertermal que sale ardiendo en pleno desierto de Almería; y un balneario menor y honesto entre los olivares de Jaén. Tres maneras distintas de meterse en el agua de Andalucía.
Lanjarón, el patriarca de la Alpujarra
Si Andalucía tiene un balneario por antonomasia, es este. A las puertas de la Alpujarra, en pleno Parque Natural de Sierra Nevada, Lanjarón lleva sirviendo aguas desde el siglo XVIII y le dio su nombre a la marca de agua que todos hemos bebido. Es el más grande, el más antiguo en activo y el más conocido de la región.
Balneario de Lanjarón
Balneario · Granada (Alpujarra)
Seis manantiales de agua mineromedicinal declarada, cada uno con su carácter, y el mayor circuito termal de Andalucía: piscina termal activa, chorros, contrastes y una larga carta de tratamientos en un edificio que conserva el aire señorial de los grandes balnearios de antaño. No esperes diseño nórdico: aquí el encanto es justo el contrario, el de un balneario clásico que lleva más de dos siglos abriendo cada temporada. El pueblo, además, es una preciosidad colgada de la montaña, puerta de entrada a la Alpujarra.
Sierra Alhamilla, agua ardiendo en el desierto
Lo improbable de Almería: en una sierra árida, casi desértica, brota un agua que sale a 58 grados. Sobre ese manantial, que ya usaron romanos y árabes, el obispo de Almería mandó levantar en el siglo XVIII un pequeño balneario morisco que sigue funcionando, con su patio central y sus dieciocho habitaciones, asomado a la bahía.
Balneario de Sierra Alhamilla
Balneario · Almería (Pechina)
Aguas hipertermales que brotan a 58 grados —se atemperan para el baño— sulfatadas y bicarbonatadas, sobre los restos de unas termas romanas y árabes. El edificio actual es de 1777, de aire morisco, reconstruido por el obispo de Almería, y conserva una bañera de mármol de la época. Es pequeño, sobrio, con encanto histórico y vistas a la bahía de Almería: un balneario para quien valora la autenticidad por encima del lujo. Conviene confirmar horarios y reserva antes de ir, porque su tamaño es íntimo.
San Andrés, entre olivares de Jaén
El menos conocido de los tres, y por eso mismo interesante. En Canena, entre Úbeda y Baeza —las dos joyas renacentistas de Jaén—, un balneario pequeño y honesto reparte su agua bicarbonatada en pleno mar de olivos. Declarado Bien de Interés Cultural, abre por temporada y pide reserva.
Balneario San Andrés
Balneario · Jaén (Canena)
Agua mineromedicinal declarada, bicarbonatada cálcico-magnésica, en un edificio protegido como Bien de Interés Cultural a quince minutos de Úbeda y Baeza. Es un balneario de los de antes: tranquilo, sin pretensiones, hecho para reposar el agua y poco más. Abre por temporada —conviene confirmar fechas— y funciona con reserva. La gracia es el entorno: estás en el corazón del olivar jiennense, con dos ciudades Patrimonio de la Humanidad a un paso para completar la escapada.
Tres balnearios, tres maneras de entender el agua: el clásico señorial, el histórico íntimo y el modesto entre olivos. La constante es la única que importa en una guía honesta: en los tres, el agua brota de un manantial declarado, no de un grifo.
En Andalucía, el termalismo serio se concentra en primavera y otoño, no en pleno agosto: con cuarenta grados a la sombra, meterse en agua caliente apetece menos y varios de estos balnearios cierran o reducen servicio en verano. Mi consejo: reserva entre octubre y mayo, cuando la sierra refresca y el contraste del agua caliente cobra todo su sentido. Y antes de coger el coche, confirma siempre la temporada de apertura por teléfono, sobre todo en los dos pequeños —Sierra Alhamilla y San Andrés—, que funcionan con calendarios más cerrados que el de Lanjarón.
Dónde
Tres provincias, tres balnearios: Lanjarón en la Alpujarra granadina, Sierra Alhamilla en Almería y San Andrés en Canena (Jaén).
Preguntas frecuentes
¿Qué balnearios de agua declarada hay en Andalucía?
Entre los principales están el Balneario de Lanjarón (Granada), el de Sierra Alhamilla (Almería) y el Balneario San Andrés de Canena (Jaén). Los tres se nutren de un manantial de agua mineromedicinal declarada, no de agua calentada artificialmente.
¿Cuál es el balneario más antiguo y famoso de Andalucía?
El Balneario de Lanjarón, en la Alpujarra granadina, dentro del Parque Natural de Sierra Nevada. Lleva en activo desde el siglo XVIII, cuenta con seis manantiales declarados y el mayor circuito termal de la región, y dio nombre a la conocida marca de agua embotellada.
¿Qué diferencia hay entre un balneario y un spa?
Un balneario utiliza agua mineromedicinal declarada que brota de un manantial, reconocida oficialmente por sus propiedades. Un spa urbano o de hotel emplea agua corriente calentada y tratada. La diferencia es el origen del agua: natural y declarada frente a artificial.
¿Hace falta reservar para ir a un balneario en Andalucía?
Es muy recomendable, y en varios casos imprescindible. Sierra Alhamilla y San Andrés son pequeños y funcionan con reserva y por temporada, así que conviene confirmar fechas y horarios por teléfono. Lanjarón tiene más capacidad, pero los fines de semana y festivos también se llena.

