Reportaje · Lugar
Donde quitaron el ruido
En el macizo de Peñalara hubo once remontes, seis pistas y un centenar de pilonas. Hoy no queda nada que se pueda ver. Esta es la historia de un lugar al que se le quitó el negocio, no la gente.
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- Sierra de Guadarrama
- Puerto de los Cotos
- Actualizado: 2026
Más de cien mil personas suben cada año al puerto de los Cotos, en la sierra de Guadarrama, y la mayoría cruza una pradera sin saber que es una antigua pista de esquí. No lo saben porque no hay forma de saberlo. Durante treinta años aquello fue una estación; durante los veinticinco siguientes, alguien se dedicó a que no lo pareciera.
Once remontes que nadie ve
La estación se llamó Valcotos y se construyó en 1969 como ampliación del puerto de Navacerrada, que ya entonces se colapsaba los fines de semana. La idea era unir los remontes de las dos y formar un solo dominio esquiable. Su logotipo fue siempre el mismo: una ardilla y un sol. En 1972 recibió la declaración de Centro de Interés Turístico Nacional.
Las cifras del Parque Nacional dan la medida de lo que se levantó en una ladera del macizo de Peñalara: seis pistas de esquí alpino que sumaban más de veinticuatro hectáreas, once líneas de remontes con unos seis kilómetros de trazado, cerca de un centenar de pilonas para sostenerlos y más de veinte construcciones asociadas. Para hacer sitio a todo eso se explanó, se movió tierra y se enterraron arroyos; alguno se desvió a otra cuenca. Los proyectos inmobiliarios que acompañaban al plan se frenaron por la legislación urbanística, y el Parque lo recuerda con alivio: pudo ser mucho peor.
Conviene retener el dato de la ladera. Valcotos miraba al sur, a la solana. En los años sesenta nadie pensó que eso importara.
El año sin nieve
A partir de los años ochenta la nieve empezó a faltar en la sierra de Guadarrama. En 1986, con la estación en dificultades, sus propietarios propusieron fabricar nieve artificial con el agua de la laguna de Peñalara, el lago glaciar que da nombre al macizo. El proyecto no salió adelante, pero dejó claro el problema: seguir esquiando en esa ladera, a esa escala, exigía cañones de nieve, más agua, más obra y más daño en un espacio que en 1990 pasó a ser Parque Natural.
En la última década del siglo coincidieron tres fuerzas que el Parque enumera sin dramatismo: la presión de las organizaciones conservacionistas, que llevaban años denunciando el impacto de la estación; la evidencia económica de que mantenerla abierta requería inversiones muy fuertes; y la voluntad política de cerrarla. La Comunidad de Madrid decidió en 1997 que la estación era inviable y la expropió mediante un acuerdo pactado con la propiedad. Valcotos cerró en 1999. Fue el primer caso en España de una estación de esquí expropiada y desmantelada por motivos de conservación, y el propio Parque lo describe como una experiencia pionera en el mundo por su carácter integral.
Desmontar a mano
Cerrar una estación es fácil. Hacerla desaparecer es otra cosa, y el proyecto de restauración, redactado en octubre de 1998 por la dirección del Parque Natural, lo planteó con una regla: la mínima intervención posible. En mayo de 1999 empezó la primera fase, la retirada de todo lo artificial: pilonas, dados de cimentación, edificios, cables, y la gran cantidad de escombros y residuos que se habían ido acumulando durante treinta años de obra y funcionamiento.
El detalle que define esta historia está en cómo se hizo. Solo se usó maquinaria pesada en los puntos a los que se podía llegar por zonas que ya estaban alteradas. En el resto, allí donde una pilona estaba en terreno poco tocado o muy apartado, se demolió a mano. Y los restos no bajaron en camión, porque para que pasara un camión habría que haber abierto una pista nueva: salieron en helicóptero y a lomos de animales de carga. Lo hicieron con pendientes fuertes, suelos frágiles, el clima de la alta montaña y miles de visitantes pasando junto a los trabajos.
Entre 1999 y 2000 vino la segunda fase, devolver al terreno su forma: deshacer explanadas y taludes, naturalizar los cordones de piedra que bordeaban las pistas, frenar las cárcavas con barreras y recuperar, donde se pudo, el trazado de los arroyos que la estación había enterrado o desviado. El Parque es honesto en ese punto: la disposición exacta de los depósitos glaciares no se puede restaurar. Se buscó que no se viera, que no se desprendiera y que la vegetación pudiera volver.
La tercera fase empezó en 2000 y, en rigor, no ha terminado. Semillas recogidas en el propio macizo para sembrar o para criar planta en vivero, trasplantes entre zonas en restauración, vallados para que lo plantado creciera, materia orgánica tomada de la limpieza de los cortafuegos de la zona, plantaciones manuales cada primavera y cada otoño desde 2001, riegos de apoyo donde la ladera se resistía. Y un criterio que se mantuvo de principio a fin: no entró en el Parque ningún material de fuera. Ni tierra, ni especies, ni material genético distinto al de las poblaciones del propio macizo. Lo que hoy crece en Valcotos ya estaba allí antes de 1969.
El que esquió y después plantó
En esta historia hay nombres que la documentan, Juan Antonio Vielva, director del Parque Natural de Peñalara entre 1990 y 2014, e Ignacio Granados, biólogo del Parque durante el desmantelamiento, y hay uno que la resume. Pedro Rodríguez aprendió a esquiar en las pistas de Valcotos. Años más tarde participó en los trabajos de recuperación ecológica de esa misma ladera. En 2021, cuando se cumplían más de veinte años del cierre, contaba a El País que quien pasa hoy por allí no se cree que hubiera una estación de esquí.
No hace falta añadir mucho. Una misma persona subió a esquiar donde había remontes y bajó a plantar donde ya no los había. Entre lo uno y lo otro no hubo una conversión ni una pancarta: hubo trabajo, y el trabajo consistía en que no quedara rastro del suyo propio.
Lo que queda cuando no hay nada que vender
El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, que absorbió el de Peñalara en 2013, lo escribe sin adornos: hoy es casi imposible detectar que allí existió una estación de esquí alpino. No es una frase de folleto. Es el resultado medible de un cuarto de siglo de trabajo que se mide, precisamente, por no verse.
Y aquí está lo que interesa a Wellna. Valcotos no se cerró al público; se le cerró el negocio. La gente siguió subiendo, y sube más que antes: el macizo recibe más de 130.000 visitas al año. Se practica esquí de fondo y de travesía, se camina a la laguna, se mira. El lugar funciona como observatorio del cambio global, un sitio donde se puede seguir con precisión cómo evoluciona un ecosistema de alta montaña al que se le retiró lo que lo alteraba.
Solemos pensar que la calma se construye: un spa, una sala, una reserva. Valcotos es la prueba de lo contrario, de que a veces la calma estaba debajo y lo único que hacía falta era quitar lo que la tapaba, con cuidado, a mano, sin traer nada de fuera. El silencio no se pone. Se quita.
En 2026 el Tribunal Supremo avaló el fin de la estación vecina de Navacerrada tras expirar su concesión, en medio de un enfrentamiento entre administraciones que sigue abierto. No es el tema de esta pieza. Lo que sí es el tema es que esa discusión ya tiene, a pocos kilómetros, una respuesta de veinticinco años de edad que nadie va a ver, porque no se ve.
Esta pieza no recomienda subir a Cotos. Lo cuenta. Si te interesa la idea de que un lugar puede estar mejor sin que nadie lo señale, hay otra historia en Wellna sobre un sitio que pidió, expresamente, no aparecer: El lugar que pidió no salir.
Los datos de este reportaje proceden de la documentación publicada por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y de la plataforma AdapteCCa del Ministerio para la Transición Ecológica. Las imágenes son recursos ilustrativos y no muestran necesariamente el lugar descrito.
Preguntas frecuentes
¿Dónde estaba la estación de esquí de Valcotos?
En el macizo de Peñalara, junto al puerto de los Cotos, en el término de Rascafría (Madrid). Funcionó de 1969 a 1999 y hoy forma parte del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
¿Por qué se desmanteló Valcotos?
Por la falta de nieve en una ladera orientada al sur, el coste de mantenerla abierta con nieve artificial y el impacto sobre un espacio que en 1990 pasó a ser Parque Natural. La Comunidad de Madrid la expropió mediante acuerdo con la propiedad y la cerró en 1999.
¿Se puede esquiar hoy en Cotos?
No hay esquí alpino. Se mantiene el esquí de fondo y de travesía, compatible con la conservación del parque, y el acceso a pie al circo y la laguna de Peñalara.

