Esta es la parte que casi nadie publica, y es la que más te conviene conocer.
Verificamos dos cosas distintas, con exigencias distintas, porque
equivocarse en una y en otra no cuesta lo mismo.
Qué ofrece un centro es condición de entrada. Dónde está es un detalle de la ficha.
Si nos equivocamos en la calle, pierdes diez minutos. Si nos equivocamos en lo que hace un centro, te recomendamos algo que no recomendaríamos.
1. La oferta. Sin esto no hay ficha.
Para entrar en una guía tenemos que poder ver todo lo que un centro ofrece,
no solo el servicio que nos interesa. Da igual el soporte: web propia, biografía y destacados de Instagram,
carta de servicios publicada, cualquier canal que el negocio controle y mantenga.
Lo que no vale es deducirlo. Si solo podemos ver la página de pilates de una clínica que tiene otras doce
especialidades, no podemos aplicar el filtro, y sin filtro no publicamos.
Es una lección aprendida a base de errores: hemos publicado centros mirando la sección que encajaba
y sin abrir el menú completo, y luego hemos tenido que rehacer guías enteras.
El filtro se aplica al centro entero, nunca al servicio suelto.
2. La fuente. Determina cuánto contamos, no si contamos.
Todo centro que aparece en Wellna está verificado: una persona ha comprobado que existe, que está en activo y que ofrece lo que decimos de él. Lo que cambia de una ficha a otra es dónde hemos leído los detalles. Un estudio de un pueblo pequeño que funciona por Instagram, WhatsApp y su ficha de mapa
no es menos serio que uno con web: es más pequeño. Lo que no vamos a hacer es afirmar un precio o un servicio
que no hemos podido leer en un sitio que el negocio controle.
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1
Fuente propia
El centro tiene web o un canal que controla, y en él hemos leído servicios, horarios y, cuando los publica, precios. La ficha los cita y lleva botón “Ver web”. Es el único nivel que puede mostrar el sello de centro verificado.
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2
Fuente de mapa
El centro no tiene web, porque no dispone de ella o porque no está operativa. En esos casos leemos lo que publica en sus redes sociales —casi siempre Instagram— y tomamos dirección y horario de la ficha de mapa que el propio negocio mantiene. La ficha va más corta, sin precios, con botón “Ver en mapa”. No sabemos menos del centro: lo hemos leído en sus redes y en su mapa, en vez de en una web.
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3
Sin fuente: no se publica
Si no hemos podido ver qué ofrece un centro, no aparece, por bien que hablen de él. Preferimos una guía de tres fichas a una de cinco donde dos son suposiciones.
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Los directorios no son fuente
Un horario, un precio o un tamaño de grupo que solo aparece en un listado que el negocio no controla no se publica. Esos listados arrastran datos de negocios que cerraron hace años. La ficha de mapa que el propio centro mantiene es otra cosa: sirve para dirección y horario, nunca para la oferta.
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Verificamos la ciudad, no solo el nombre
Muchos profesionales y cadenas comparten nombre entre provincias. Comprobamos la afiliación geográfica antes de escribir una sola línea.
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Tu aviso pesa más que nuestra comprobación
Si vives allí y sabes que un sitio cerró, se mudó o cambió de manos, eso vale más que cualquier verificación hecha desde una pantalla. Escríbenos y corregimos.