Sala termal de un balneario histórico vacía en invierno, con columnas, vapor sobre el agua y luz fría entrando por los ventanales, sin personas

Reportaje · Con criterio

El balneario que paga el Estado

Cada temporada, cerca de doscientos mil pensionistas pasan diez días en un balneario con médico, tratamiento y pensión completa por entre 302 y 405 euros. El cliente con el que cuenta el balneario español no es un turista. Es un programa público de 1989.

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  • Actualizado: 2026

A finales de otoño, cuando muchos balnearios de temporada bajan la persiana —lo contamos en Cuando el balneario cierra y el agua no—, suele abrirse otro calendario: el del Imserso. Desde 1989, el Estado reserva cada año decenas de miles de plazas en balnearios de toda España para pensionistas, y en 2025 cubrió más de un millón seiscientas mil noches. Este reportaje cuenta qué compra exactamente ese programa, cuánto cuesta y a quién, y qué dice del balneario español que su cliente más fiel sea un ministerio.

Diez días, nueve noches y un médico en la puerta

El Programa de Termalismo del Imserso nació en 1989. En la temporada de 2026 ofrece 197.000 plazas en 84 balnearios, en turnos de diez días y nueve noches entre febrero y diciembre, en habitación doble y con pensión completa. El precio, según el balneario y el mes, va de 302 a 405 euros por persona.

Lo que incluye es lo que lo distingue de cualquier oferta de hotel con spa. Al llegar hay un reconocimiento médico, y es el médico del balneario quien prescribe el tratamiento termal y lo sigue durante la estancia. Se suman las actividades de ocio del propio balneario y una póliza de seguro. No se elige un circuito: se recibe una prescripción.

No es para cualquiera. Pueden pedirlo quienes residen en España y cobran una pensión de jubilación o de incapacidad permanente de la Seguridad Social, y también, en otros supuestos, pensionistas de viudedad desde los 55 años o perceptores de prestaciones o subsidios de desempleo desde los 60. Hay que valerse por uno mismo, necesitar los tratamientos que se solicitan y no tener contraindicación médica. Las plazas se reparten por puntuación, y puede acompañar el cónyuge o la pareja, y los hijos con discapacidad.

Ese médico en la puerta tiene una historia larga. En 1816, un decreto creó en España el Cuerpo de Médicos de Baños: un médico del Estado, por oposición, al frente de cada balneario de prestigio, obligado a atender gratis a los pobres y sin cuyo permiso nadie podía bañarse. La última oposición se celebró en 1982. El reconocimiento que hoy abre cada estancia del Imserso tiene algo de heredero discreto de aquello.

La cuenta: lo que pagas tú y lo que pone el Estado

El pensionista paga su parte, y el Estado pone otra. En julio de 2026, el Consejo de Ministros autorizó el contrato de las dos próximas temporadas: 399.584 plazas para 2027 y 2028, unas 199.800 por temporada y hasta 9.000 más al año que antes, con una aportación prevista del Ministerio de 72,3 millones de euros.

Si se divide esa aportación entre las plazas, el Estado pone de media unos 181 euros por persona y estancia. Sumados a lo que paga el pensionista, diez días de balneario con pensión completa, médico y tratamiento quedan entre unos 480 y unos 590 euros: entre 48 y 59 euros al día con todo dentro. Es un cálculo nuestro y aproximado, porque mezcla el precio de 2026 con la aportación prevista para 2027 y 2028, pero el orden de magnitud no engaña.

Ese número explica la demanda. En 2025 el programa recibió más de 250.000 solicitudes, llenó el 93,55 por ciento de sus plazas y sumó 1.635.318 noches.

Pasillo de un balneario antiguo con bañeras individuales de mármol tras puertas de madera entreabiertas, vapor y luz cálida, sin personas
Cada estancia empieza con un reconocimiento y una prescripción: el tratamiento lo decide el médico del balneario, no un folleto. Imagen ilustrativa.

El cliente que sostiene el agua

Para el balneario español, el Imserso no es un cliente más. En 2019, la patronal del sector contaba 110 balnearios dentro del programa, el 95 por ciento de los que había en el país, más de doscientos mil pensionistas al año y unos diez mil empleos entre directos e indirectos, la mayoría en zonas rurales. El propio Ministerio presenta hoy el contrato como una forma de mantener empleo y actividad en esas comarcas, y estima su impacto económico en 433 millones de euros si se prorroga hasta 2029.

Esa dependencia funciona en las dos direcciones. El programa da a muchos balnearios una ocupación con la que pueden contar, y a la vez fija el precio de esa ocupación. En otoño de 2022, con la energía un cincuenta por ciento más cara y la comida un veinte, la patronal pidió revisar unas tarifas cerradas en el contrato del año anterior, que solo podían actualizarse un 0,9 por ciento cuando la inflación rondaba el 7,3. Ese mismo otoño, alrededor del 16 por ciento de los establecimientos cerró la temporada antes del puente de diciembre. En 2026, el programa trabaja con 84 balnearios.

El Estado no es un cliente más del balneario español. Es el que pone el precio.

Lo que compra de verdad

Lo primero que compra es agua, y no cualquiera: la de un balneario, con su composición propia, que es la base de la prescripción. Sobre lo que hace esa agua conviene ser tan sobrios como los estudios. Para la artrosis, la revisión Cochrane de 2007 concluyó que los baños minerales probablemente son eficaces frente a no hacer nada, y advirtió de que la calidad de las pruebas es limitada. Es un apoyo real y modesto, no una cura.

Lo segundo no sale en ninguna revisión, pero también forma parte de lo que se compra: diez días fuera de casa, con horarios, con comidas hechas, con gente alrededor y con alguien que pregunta cada mañana cómo va el tratamiento.

Y hay una tercera cosa que el programa no hace por ti: elegir el agua. Cada balneario tiene la suya, y no es lo mismo una sulfurada que una bicarbonatada o una clorurada. Nuestras guías de balnearios por comunidades cuentan, comunidad a comunidad, qué agua declarada tiene cada uno, que es lo primero que conviene saber antes de rellenar la solicitud.

Lo que compra el programa no es solo agua. Es diez días fuera de casa con alguien que te pregunta cómo estás.

Cómo se pide, y qué mirar antes

La solicitud se hace por temporadas y por tramos. Para la de 2026, los turnos de febrero a agosto se pidieron hasta el 4 de diciembre de 2025 y los de septiembre a diciembre hasta el 15 de mayo de 2026, con una lista de espera abierta hasta el 31 de octubre para las plazas que se liberan. A finales de octubre de 2026, la convocatoria de 2027 todavía no se había publicado; la de 2026 se abrió el 4 de noviembre del año anterior.

Se puede pedir en la sede electrónica del Imserso, sin certificado digital, o en papel por registro o por correo, y hay un teléfono de información, el 912 667 713, de lunes a viernes de nueve a seis. En la solicitud se indican los balnearios y los turnos que se quieren, y ahí es donde se decide casi todo.

Dos cosas ayudan a decidir bien. La primera, pedir los balnearios por su agua y no solo por la distancia o por el nombre. La segunda, llegar al reconocimiento con lo que te pasa bien contado, porque es ahí donde se decide el tratamiento de los diez días.

✦ Consejo Wellna

Si vas a pedir plaza, o la va a pedir alguien de tu familia, no elijas el balneario por el nombre de siempre: elígelo por el agua. Mira qué agua declarada tiene cada uno y para qué se prescribe, y ordena la solicitud con eso delante. Al llegar, cuenta en el reconocimiento qué te duele y desde cuándo, y pregunta qué tratamiento te ponen y por qué: es la parte del programa que más vale. Y si no cumples los requisitos, el agua sigue ahí: en nuestras guías de balnearios por comunidades están los de agua declarada, uno a uno.

Wellna es una publicación de bienestar, no un servicio médico ni una fuente oficial: explicamos cómo funciona el programa y qué se sabe del tratamiento termal, no prescribimos tratamientos. Los requisitos, precios y plazos pueden cambiar en cada convocatoria; consulta siempre la del Imserso antes de solicitar. Los datos proceden de las notas del Ministerio sobre la temporada de 2026 y el contrato de 2027 y 2028, de la nota de La Moncloa de septiembre de 2026, de las declaraciones de la patronal recogidas por Hosteltur en 2019 y 2022, de la revisión Cochrane sobre balneoterapia y artrosis y de un artículo de los Anales de Hidrología Médica sobre el Cuerpo de Médicos de Baños. El cálculo del coste por día es de Wellna. Las imágenes son recursos ilustrativos.


Preguntas frecuentes

¿Quién puede ir a un balneario con el Imserso?

Quienes residen en España y cobran una pensión de jubilación o de incapacidad permanente de la Seguridad Social, y en otros supuestos pensionistas de viudedad desde los 55 años o perceptores de prestaciones o subsidios de desempleo desde los 60. Hay que valerse por uno mismo, necesitar los tratamientos termales solicitados y no tener contraindicación médica. Las plazas se asignan por puntuación, y puede acompañar el cónyuge o la pareja.

¿Cuánto cuesta el termalismo del Imserso?

En la temporada de 2026, entre 302 y 405 euros por persona por un turno de diez días y nueve noches, según el balneario y el mes. El Estado pone además su parte: la aportación prevista para 2027 y 2028 equivale de media a unos 181 euros por plaza, según un cálculo de Wellna a partir de los datos del Ministerio.

¿Qué incluye una plaza de termalismo del Imserso?

Alojamiento en habitación doble con pensión completa durante diez días y nueve noches, un reconocimiento médico al llegar, el tratamiento termal que prescribe el médico del balneario, su seguimiento, las actividades de ocio del balneario y una póliza de seguro.

¿Cuándo se pide el termalismo del Imserso de 2027?

A finales de octubre de 2026 la convocatoria de 2027 aún no se había publicado. Como referencia, la de 2026 se abrió el 4 de noviembre de 2025, con un primer plazo hasta el 4 de diciembre para los turnos de febrero a agosto. El contrato de las temporadas 2027 y 2028 ya está autorizado, con 399.584 plazas en total.