Reportaje · Yoga
Aruna Yoga: la sala es donde ella está
Rosa, fundadora de Aruna Yoga®, lleva más de veinte años enseñando yoga y quince colgada de una tela en Ponferrada, siempre en espacios de otros. Respondió por escrito a ocho preguntas sobre dar clase donde te acogen, y sobre lo que pasa cuando el cuerpo avisa antes que una.
- Reportaje
- Entrevista escrita
- Ponferrada
- Actualizado: 2026
Cuando preparábamos las guías de El Bierzo buscamos en Ponferrada un estudio de yoga que no mezclara la práctica con terapias, y no lo encontramos. Lo que encontramos fue a Rosa, que no tiene estudio. Da clase en el gimnasio que la acoge, en la escuela de danza que le presta la sala, en el espacio que ese mes le abre la puerta, y lleva así más de veinte años. No cabía en nuestra guía. Cabía, pensamos, en esta página, y con más razón.
Antes de las preguntas
Su web dice poco y lo dice bien: más de veinte años de experiencia en yoga, quince dedicados al aéreo, un método propio que mezcla disciplinas «con base en la tradición pero sin dogmas», sesiones privadas, talleres, prácticas para grupos y empresas. No hay dirección porque no hay un sitio. En su Instagram se presenta con dos palabras unidas por un signo, «diversión & bienestar», y en ese orden; le preguntamos por qué. También tiene publicada una pregunta que nos pareció suya desde el primer día, la de si tu cuerpo sabe que estás estresada antes que tú, y se la devolvimos para que la contestara ella.
Le mandamos ocho preguntas por escrito y las respondió en pocos días, sin una queja y sin una frase grande. Lo que sigue es lo que nos devolvió. Solo hemos corregido alguna tilde; el resto, incluidas las repeticiones y la manera suave de terminar cada idea, es suyo y queríamos que se notara.
Las ocho preguntas
1Cuéntanos quién eres antes de Aruna.
Una persona con ganas de aprender, llena de inquietudes, y con ganas de encontrar algo que me hiciera sentir bien. El yoga llegó a mi vida y poco a poco dejó de ser una actividad para formar parte de ella. Aprendí a escucharme, a conocerme y relacionarme mejor conmigo misma. Descubrí que lo importante no era hacer las posturas perfectas, sino encontrar un espacio para mí. Con el tiempo sentí que todo lo que me aportaba quería compartirlo con otras personas.
2Das clase en salas que no son tuyas. ¿Cómo se vive eso por dentro?
Tiene sus luces y sus sombras. No tener un lugar propio significa estar de un lado a otro, adaptarme a cada sala e intentar crear un lugar de encuentro allí donde esté. Pienso que lo importante no son los espacios en sí, sino lo que sucede en ellos y lo que compartimos. Esta forma de trabajar implica un esfuerzo extra, no siempre las salas reúnen las condiciones que me gustaría, pero intento adaptarme y buscar soluciones. Al final el trabajar en lugares distintos, con personas diferentes, me permite salir de mi zona de confort, aprender de cada experiencia y seguir creciendo tanto a nivel personal como profesional.
3¿Cómo haces para que una clase sea tuya cuando el espacio no lo es?
Intento que cada clase tenga mi esencia poniendo intención, ilusión y cariño en su preparación. Cada sala tiene su personalidad, su iluminación, sus sonidos y a veces también algún que otro problema técnico. A veces no todo sale como habías imaginado, pero te ayuda a ser más resolutiva, a buscar soluciones y a aprender a desenvolverte ante situaciones diferentes. El yoga nos recuerda que no siempre podemos controlar lo que ocurre, pero sí podemos adaptarnos, reajustar y fluir con lo que tenemos. Para mí una clase de yoga no depende de que todo esté como esperaba, sino de que las personas que están en ella se sientan a gusto, acompañadas, y con plena libertad para vivir su propia experiencia.
4¿Qué cambia en una persona cuando se deja sostener por la tela?
Creo que cuando una persona confía el peso de su cuerpo a la tela, descubre que muchas veces los límites están más en la cabeza que en el cuerpo. Al principio puede aparecer el miedo, la inseguridad o las dudas, pero a medida que avanza la práctica, la persona gana confianza, empieza a soltarse y a disfrutar de la experiencia. La tela invita a dejarse llevar, a confiar, a descubrir que eres capaz de hacer cosas que quizá nunca te habías planteado. Y va más allá de lo físico: también ayuda a ganar confianza en una misma, a superar inseguridades y a enfrentarse a los miedos desde otra perspectiva, descubriendo que somos capaces de mucho más de lo que imaginamos. Además, el yoga aéreo tiene esa parte divertida y de juego que hace que todo se disfrute más. No se trata de hacer posturas ideales, sino de experimentar, atreverse, reírse si algo no sale como esperabas y disfrutar del proceso.
5En tu bio pones «diversión & bienestar», en ese orden. ¿Por qué la diversión primero?
Porque creo que divertirse es una manera excelente de cuidarnos. Solemos asociar el bienestar con cuidarnos, encontrar el equilibrio o dedicar tiempo a nosotros mismos, y a veces nos olvidamos de algo fundamental: disfrutar. Pretendo que mis clases sean un lugar donde aprender, movernos, cuidarnos, pero también reírnos, equivocarnos; no hace falta hacerlo todo bien para disfrutar. Si las personas salen de clase con una sonrisa, sintiéndose mejor que cuando llegaron, ya me doy por satisfecha.
6¿Cómo es enseñar yoga en Ponferrada?
Enseñar yoga en Ponferrada no es muy diferente a hacerlo en cualquier otro lugar. Al final las necesidades son parecidas: desconectar, cuidarnos y encontrar un momento para nosotros mismos. Ponferrada es una ciudad pequeña, y eso puede hacer que resulte más difícil dar visibilidad a propuestas diferentes. Pero también tiene su lado positivo: poco a poco se va creando comunidad y conoces personas con las que se generan bonitos vínculos. Creo que lo importante no es tanto dónde impartes clase, sino lo que compartes y las ganas que pones en ello.
7¿Cómo sabe tu cuerpo que estás estresada antes que tú?
Creo que el cuerpo suele avisarnos antes de que seamos conscientes de lo que nos está pasando. Muchas veces seguimos avanzando porque sentimos que tenemos que hacerlo todo, abarcar todo, hasta que el cuerpo nos reclama que paremos. En mi caso, el estrés puede aparecer con tensión, cansancio o con una respiración más corta y superficial. Estoy aprendiendo a escuchar esas señales, y a prestarles atención antes de estar completamente consumida por el agotamiento. ¿Y qué hago cuando las noto? Intento tomarme una pausa, respirar, trato de moverme de forma amable y aceptar que no puedo llegar a todo. El yoga me ayuda, pero intento recordar que no todos los días estamos igual. Hay días buenos y otros más complicados. Creo que cuidarnos también es aprender a escucharnos, respetar cómo nos sentimos y entender que a veces necesitamos parar, bajar el ritmo. Descansar no es perder el tiempo, es una forma de cuidarnos.
8¿Qué le dirías a alguien que quiere dar yoga sin tener un centro propio? ¿Y qué te gustaría que se llevara quien entra en tu clase?
Le diría que no espere a tenerlo todo perfecto para empezar. Nos obsesionamos con el espacio ideal, con tener todos los recursos y todo bajo control, pero los proyectos se crean paso a paso. Dar clases en lugares distintos requiere capacidad de adaptación, organización, pero te permite conocer otros lugares y personas diferentes. Le diría que tenga presente el motivo por el que quiere enseñar y lo que busca aportar. Que no deje de aprender, que no pierda su esencia por intentar parecerse a lo que hacen los demás. Y a quien entra por primera vez a una de mis clases, me gustaría que se llevara algo muy sencillo: la sensación de haber dedicado tiempo a sí mismo, disfrutando, escuchándose, sin tener que demostrar nada a nadie. Si además se lleva una sonrisa y la intención de volver, entonces siento que estamos en el buen camino.
Dónde encontrarla
Dónde: en Ponferrada, en los espacios que la acogen cada temporada. No hay una dirección que apuntar; hay una persona a la que escribir.
Qué enseña: yoga en suelo y yoga aéreo, en grupos reducidos; sesiones privadas, talleres y prácticas para grupos y empresas.
Quién: Rosa, fundadora de Aruna Yoga®. Más de veinte años de yoga, quince de aéreo.
Cómo: en su Instagram, @arunayoga_spain, donde publica el horario de cada temporada, y en aruna-yoga.com. No hay reserva online: se escribe y se pregunta.
No busques Aruna en un mapa, porque no está, y eso es parte de lo que tiene. Si vives en El Bierzo y quieres una clase de yoga donde nadie te pida una postura perfecta, escríbele y pregunta dónde está este mes. Y si lo que te llama es la tela, llévate lo que ella misma dice: lo primero que aparece es el miedo, y lo segundo, la risa. Para estudios con sala propia y horario fijo, nuestras guías de yoga están en el hub de ciudades; en El Bierzo, de momento, esta página es la única entrada de yoga que tenemos, y nos parece una buena manera de empezar.
Las respuestas de Rosa se publican íntegras y sin edición de fondo; se han corregido únicamente tildes y erratas, y se han sustituido las arrobas inclusivas por fórmulas equivalentes para facilitar la lectura. Las imágenes de este reportaje son recursos generales de carácter ilustrativo y no muestran ninguna de las salas en las que da clase. Los datos de la introducción proceden de su web y de su perfil de Instagram. Wellna es una publicación de bienestar independiente: no mantiene relación comercial con Aruna Yoga ni con ninguna de las personas o centros mencionados, y no atribuye efectos sobre la salud a ninguna práctica. Este reportaje describe; no prescribe.
Preguntas frecuentes
¿Dónde da clase Rosa, de Aruna Yoga?
En Ponferrada, en salas de otros espacios que cambian según la temporada. No tiene estudio propio; los lugares y el horario se publican en su Instagram y en su web.
¿Qué es el yoga aéreo?
Una práctica que usa una tela suspendida del techo para sostener parte del peso del cuerpo en las posturas. Rosa lo enseña desde hace quince años y lo describe como juego: «no se trata de hacer posturas ideales, sino de experimentar».
¿Por qué Aruna Yoga no aparece en una guía de yoga de Wellna?
Porque nuestras guías recogen estudios con sala propia y horario fijo, y Aruna no lo es. Por eso está aquí, en una entrevista, y no en una ficha.
¿Hay que tener experiencia para ir a una clase?
No. Ella misma dice que lo importante no es hacer las posturas perfectas y que a sus clases se viene a dedicarse tiempo, sin demostrar nada a nadie.

