Una máquina de pilates reformer vacía en un estudio minimalista a la hora azul, sin nadie a la vista

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El auge del pilates reformer: por qué está en todas partes y qué hay de cierto

Hace cinco años casi nadie sabía lo que era. Hoy hay un estudio de reformer en cada barrio, con lista de espera y cuota premium. De dónde sale la máquina, por qué arrasa justo ahora y qué es verdad y qué marketing.

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  • Actualizado: 2026

Es la máquina del momento: una especie de cama con muelles, poleas y una plataforma que se desliza, sobre la que medio Instagram estira, empuja y tira con cara de esfuerzo elegante. El pilates reformer ha pasado de rareza a fenómeno en un puñado de años. Y como toda moda del bienestar, mezcla algo muy real con bastante humo.

Antes de la moda, una camilla de rehabilitación

La máquina la ideó Joseph Pilates, un alemán nacido en 1883, obsesionado con el movimiento, que durante la Primera Guerra Mundial pasó internado en un campo de la isla de Man. Cuenta la leyenda —y conviene decir que es leyenda, porque no hay prueba documental de ello— que fue allí, con los muelles de las camas del hospital, donde empezó a construir aparatos para que los heridos recuperasen fuerza sin levantarse de la cama. De esa idea, unos muelles que ofrecen resistencia, nació lo que hoy llamamos reformer.

Pilates emigró a Nueva York en los años veinte, abrió estudio con su mujer, Clara, y patentó su "aparato gimnástico" en 1925. Llamó a su método Contrology: control, precisión y trabajo de todo el cuerpo a la vez, nunca de un músculo suelto. El reformer —una plataforma sobre raíles, con muelles y poleas— era la estrella de un pequeño ecosistema de máquinas con nombres extraños: el Cadillac, la silla, el corrector de espalda. Cien años después, la plataforma con muelles sigue siendo casi la misma. Lo que ha cambiado es cuánta gente se sube a ella.

Detalle de los muelles de colores y las poleas de una máquina de pilates reformer
Todo el invento cabe en unos muelles: cuantos más enganchas, más resistencia. La idea de Joseph Pilates no ha cambiado en un siglo.

Por qué está de pronto en todas partes

Los números del último par de años son de vértigo. Las ventas de reformers en España casi se duplicaron en 2025. Las grandes franquicias —Club Pilates, Pilates Addiction y compañía— abren estudios a decenas por año, con Madrid como escaparate. El pilates ha dejado de ser cosa de un rincón del gimnasio para llenar locales enteros dedicados solo a esto, con grupos reducidos, luz cuidada y una cuota que casi siempre dobla la de un gimnasio normal.

¿Por qué justo ahora? Coinciden varias cosas. Después de años de entrenamientos a machamartillo, mucha gente busca lo contrario: bajo impacto, cuidar las articulaciones, hacerlo bien en vez de hacerlo a lo bestia. El reformer encaja de maravilla: es exigente pero suave, le sirve igual a una persona sedentaria que a un deportista, y funciona en grupos pequeños, que es justo lo que hace rentable un estudio boutique. Y luego está Instagram, donde la estética del reformer —cuerpos estilizados, ropa cara, estudios preciosos— se vende sola.

No existe el músculo “largo y esbelto”. Existe el marketing.

Qué tiene de verdad y qué de humo

Aquí toca separar el grano de la paja. Empecemos por lo bueno, que es mucho: el reformer es buen ejercicio. Trabaja la musculatura profunda, mejora la postura y la movilidad, exige control y equilibrio, y al ser de bajo impacto es amable con las articulaciones. Con los muelles hay, además, resistencia progresiva, así que construye algo de fuerza —más que el pilates de suelo—. Para conservar músculo a medida que cumplimos años, no es mala idea en absoluto.

Ahora el humo. La promesa estrella del marketing del reformer es que te da "músculos largos y esbeltos", frente a las pesas, que supuestamente te ponen "voluminosa". Es falso. No existen los músculos largos ni los cortos: el músculo es el que es, y ningún ejercicio lo alarga. Quien se ve "estilizado" lo está por genética, o porque tiene menos grasa y menos músculo, no porque el reformer le haya estirado nada. Los fisiólogos lo llaman "la ilusión del cuerpo del nadador": crees que la actividad crea ese cuerpo, cuando en realidad la practica gente que ya lo tenía. El gancho de siempre es una chica de veintipocos, delgada de fábrica, subida a la máquina.

Y una última verdad incómoda: casi todo lo bueno del reformer lo tienes también en el pilates de suelo, por una fracción del precio. El aparato añade resistencia y aporta, sin duda, pero buena parte de la cuota premium la pagas por la experiencia, el local bonito y la foto, no por un salto milagroso en resultados.

✦ Consejo Wellna

Si te apetece probar el reformer, hazlo: es buen ejercicio y engancha. Pero entra con la cabeza fría. Primero, mira quién te da la clase: el aparato es seguro con un buen instructor y arriesgado con uno malo, así que pregunta por su formación, porque hay franquicias que forman a su gente en pocas semanas. Segundo, ve por lo que de verdad da —fuerza, postura, movilidad y control—, no por unos "músculos largos" que no existen. Dos sesiones por semana bien hechas valen más que cinco a lo loco: la clave es la precisión, no el sudor. Y si el presupuesto aprieta, que sepas que una buena clase de pilates de suelo te da casi lo mismo por mucho menos. El reformer es una moda con fundamento; solo conviene no tragarse el envoltorio entero.

Wellna es una publicación de bienestar, no un servicio médico. Este reportaje describe una práctica de ejercicio y no constituye consejo médico ni de entrenamiento personalizado. Ante lesiones, embarazo o cualquier problema de salud, consulta con un profesional antes de empezar.


Preguntas frecuentes

¿Qué es el pilates reformer?

Es una modalidad de pilates que se practica sobre una máquina llamada reformer: una plataforma deslizante sobre raíles, con muelles y poleas que ofrecen resistencia regulable. Permite trabajar fuerza, movilidad y control de forma progresiva y de bajo impacto, tumbado, sentado o de pie sobre el aparato. La ideó Joseph Pilates a principios del siglo XX.

¿Es mejor el reformer que el pilates de suelo?

No necesariamente. El reformer añade resistencia con los muelles, así que da algo más de trabajo de fuerza y variedad. Pero gran parte de los beneficios del pilates —postura, control, movilidad, musculatura profunda— también los da el pilates de suelo, por bastante menos dinero. La diferencia es más de experiencia y precio que de resultados milagrosos.

¿El reformer da "músculos largos y esbeltos"?

No. Es un mito del marketing: ningún ejercicio alarga los músculos, que tienen la longitud que tienen. Quien se ve más estilizado suele serlo por genética o por tener menos grasa, no porque el reformer le haya "estirado" nada. El reformer sí mejora fuerza, postura y movilidad; eso es lo real, y ya es bastante.

¿Para quién es adecuado?

Es apto para perfiles muy distintos, de personas sedentarias a deportistas o gente mayor que busca movilidad, porque es de bajo impacto y adaptable. La clave está en un buen instructor y en la técnica. Si tienes lesiones, estás embarazada o partes de cero, conviene consultarlo antes y empezar con supervisión.

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